Don de Éxitos

“No sé por qué estoy en este planeta.”

“¿Cuál es mi propósito en este mundo? Sé que hay algo que debo hacer, pero no sé cómo averiguarlo. ”

“No me apasiona nada”.

He escuchado esas quejas una y otra vez en mis clientes.

Uno de los propósitos en nuestras vidas es descubrir cuál es nuestra pasión. En la actualidad muchas personas perdieron el contacto con su interior, su sensibilidad, y no saben cómo recuperarla, como volver a conectarse con ella.

La pasión, nuestra sensibilidad, la encontramos en nuestro yo interior, en nuestra esencia. En la infancia, cuando nosotros éramos chicos, necesitábamos que nuestros padres, maestros o las personas que nos cuidaban, aprobaran permanentemente todo lo que hacíamos o decíamos, para que nos aceptarán o nos dieran el afecto que necesitábamos, pero cuando esto no sucedía, nuestro yo interior, nos reprimía, nos anulaba nuestros verdaderos sentimientos, para poder conseguir el amor y aprobación de ellos. Nuestro ego, el yo herido, comenzaba a funcionar como nuestro verdadero yo, transformando nuestra esencia verdadera, en temores y falsas creencias, evitando el dolor de la perdida de la aprobación de las personas que tanto queríamos, bloqueando el acceso a nuestros legítimos sentimientos.

¿Cómo descubrimos donde esta esa pasión si nuestras falsas creencias, ese modelo de información lo enterró en nuestro interior? Pero la buena noticia es que, si bien esta enterrado, esta información no se pierde, esta ahí. Ahora tenemos aprender a recuperarla, debes estar dispuesto a realizar un gran trabajo interno de curación a nuestro yo herido.

He trabajado con clientes que en la practica del proceso de vinculación interna, en el cual enseño como curar los temores y las falsas creencias que nos limitan con nuestro verdadero yo, nos coloca en una posición de lisiados emocionales, impidiendo expresarnos con alegría en nuestro mundo.

En la sociedad que vivimos, tenemos la tendencia a ignorar nuestros talentos y elegimos las carreras que nos brindarán cierta seguridad. Sin embargo, no todo lo que nos hace sentir seguros nos brinda regocijo espiritual. Les voy a contar una historia de un cliente, esta persona se llamaba Roger, trabajo durante muchos años como abogado, pero nunca pudo disfrutar su profesión, aunque hizo mucho dinero, no podía sentirse pleno. Un día vino a mi consultorio porque sentía mucha ansiedad y depresión, me contó que él se había convertido en abogado porque su padre también lo era, y por eso quiso seguir sus pasos. Roger se había convertido en lo que su padre quería, él no sabía qué era lo que realmente quería ser, cuál era su gran pasión, ya que se sentía miserable a la mitad de su vida y anhelaba descubrir que era lo que lo verdaderamente lo entusiasmaba.

Después de unos meses de empezar a practicar la vinculación interna, Roger descubrió que efectivamente quería ser maestro. Nunca considero que podía dedicarse a la enseñanza porque se ganaba poco dinero, pero como él se sentía muy infeliz con su trabajo actual, estaba dispuesto a cambiar para lograr lo que tanto ansiaba. Roger volvió a estudiar, se recibió de maestro, luego se recibió de profesor en estudios sociales. La última vez que hable con él estaba radiante, estaba trabajando en una escuela secundaria con adolescentes, sentía que estaba contribuyendo en la vida de los chicos. Por primera vez, se sentía vivo, apasionado por su trabajo, con su vida. Su esposa, después del cambio que él había realizado, también decidió hacer lo que le gustaba, diseñar ropa infantil. Ella comenzó con su propio negocio de venta, estaba encantada con lo que había logrado. Su matrimonio y su vida familiar estaban floreciendo, porque ambos eran felices y se sentían realizados.

Ricki vino a consultarme porque no era feliz en su trabajo, su función era de controlador en una gran empresa de importación. No tenía idea de cuál era su pasión, pero lo que si sabía era que lo que estaba haciendo no le gustaba. Le llevo un año, en la práctica de vinculación interna con su verdadero yo, saber que su pasión de chico era ser nutricionista. Pero esto no le gusto, no quería escuchar su voz interior, ya que no deseaba volver a estudiar, siguió un tiempo más siendo infeliz con su trabajo, hasta que tomo la iniciativa de escucharse. Ahora está en la universidad disfrutando de su gran pasión.

Alfredo trabajaba como gerente en un supermercado. Un día decidió que cumpliría con su gran deseo, dedicarse a la restauración de autos viejos, con sus ahorros, se compro su primer auto viejo, paso muchas horas restaurándolo, sintiéndose feliz. El era muy bueno haciendo ese trabajo, era tan bueno que sus autos se vendieron muy bien, gano mucho dinero. Finalmente decidió dejar su trabajo en el supermercado, para dedicarle tiempo completo a su pasión. Luego comenzó un proyecto para enseñar a los reclusos a restaurar los autos. Alfredo ahora ama lo que hace y ayudar a otras personas le causa una gran satisfacción.

No siempre es posible cambiar de trabajo de forma inmediata por el que realmente te apasiona. Pero si persigues tus deseos, a menudo terminas cumpliéndolos. Si nos sentimos obligados con el trabajo que tenemos porque necesitamos ese dinero, podemos buscar otras maneras para desarrollar nuestras pasiones o aficiones, que también nos permitirán expresar nuestro verdadero yo, sin limitar quienes somos.

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